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La importancia de la crema de noche

Al comenzar la jornada todos ponemos un énfasis especial en afrontar el nuevo día con el mejor aspecto posible y es entonces cuando aprovechamos para poner la piel de nuestro rostro en óptimas condiciones.

Son muchas las mujeres de todas las edades que tienen una rutina para comenzar el día en la que no puede faltar un buen lavado de cara, una crema hidratante adaptada al tipo de piel de que se trate y una crema para el contorno de ojos. Sin embargo, cuando cae la noche no todo el mundo se acuerda de seguir cuidando la piel.

Debemos tener en cuenta que la piel de nuestro rostro es la que más expuesta está a las inclemencias exteriores, por ello a lo largo del día va acumulando suciedad y toxinas que aunque no veamos, están ahí y que se quedan con nosotros hasta el día siguiente por la mañana. Para evitar esta situación es recomendable limpiar bien el rostro antes de dormir, ya sea con agua y algún gel limpiador, con agua micelar o con leche limpiadora.

Ahora que ya tenemos el rostro limpio lo más recomendable es aplicar una crema de noche. Al dormir reducimos nuestro estrés, aumentamos la melatonina y nuestra piel repara las células que producen colágeno y elastina y que nos ayudan a lucir una piel más tersa y suave. Todo esto lo hace nuestro cuerpo de una forma natural, pero a medida que vamos cumpliendo años ese proceso se desarrolla de forma más lenta, por lo que ayudar a nuestro organismo a cumplir sus funciones con una buena crema hidratante es la mejor manera para mantener nuestro rostro en perfectas condiciones.

Es importante que la crema que usemos sea “de noche” ya que este tipo de cremas contienen activos que potencian la división celular y aportan una hidratación profunda, algo que no consiguen las cremas de día.

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Cuidados de las manos

Nuestras manos y uñas dicen mucho de nosotros, por eso en nuestra rutina diaria de belleza no debemos olvidarnos de ellas. La piel de las manos está expuesta durante toda nuestra vida a un gran número de inclemencias, lo que hace que la piel de esta zona sea especialmente sensible.

Sabemos que el lavado de manos es una norma de higiene básica. Tocamos todo lo que está a nuestro alrededor y todo ello va dejando residuos en nuestras manos, por eso es imprescindible que las lavemos varias veces al día, especialmente antes de cocinar y/o comer.

El constante uso de jabón puede dañar nuestras manos así que lo mejor es optar por un jabón de manos neutro. Tras el lavado debemos asegurarnos de secar bien las manos, insistiendo en la zona entre los dedos para evitar que se acumule la humedad.

Para mantener la hidratación de las manos es necesario aplicar una crema hidratante específica para las manos al menos un par de veces al día.

Los productos abrasivos son un gran enemigo de nuestras manos y uñas ya que las debilitan. Para evitar el contacto directo con este tipo de productos es recomendable usar guantes de goma o de látex al realizar las tareas domésticas.

La piel de las manos es muy sensible y es una de las que más acusa el paso del tiempo, siendo frecuente que aparezcan manchas causadas por el sol. Para evitar en la medida de lo posible la aparición de este tipo de manchas, no hay que olvidarse de usar protección solar también en las manos.

A esta rutina diaria de cuidado es recomendable unir una rutina semanal de peeling. Con un exfoliante especialmente diseñado para manos o con un exfoliante corporal podrás eliminar las células muertas y tu piel lucirá mejor aspecto de manera inmediata.